Gobiernos de coalición: Conceptos

      Sergio González

El gran jurista Diego Valadés recién publicó un breve ensayo en el que nos regala herramientas conceptuales sobre los gobiernos de coalición y analiza casos particulares en América Latina. Se trata de un texto fundamental frente a lo que viene en esta materia, pues comparte experiencias particulares en algunos países y avizora las perspectivas de la institución.

El autor, Ministro de la Suprema Corte en retiro, extitular de la PGR y de la PGJDF, afirma que la necesidad primaria de todo gobierno es la eficacia. Para ello, dice, existen dos modalidades básicas de gobierno: ejercer el poder de manera concentrada o distribuida. En este caso, en el sentido de un desempeño compartido, la coalición es la consecuencia directa.

El autor declara que las formas más conocidas de coalición son las electorales y las de gobierno y que lo normal en una de las primeras sería que en caso de ganar la elección se convirtiera en gobierno de coalición, que tiende a combatir la concentración del poder. Empero, en América Latina, como lo veremos en otras entregas, las coaliciones electorales son utilizadas para hacer frente a un adversario común cuya derrota se busca, y una vez alcanzado el objetivo la coalición se da por concluida sin tener mayores efectos en la composición del gobierno.

En cambio, las coaliciones de gobierno se forman con posterioridad a las elecciones y ya comienzan a ser vistas con naturalidad en los sistemas presidenciales. Adicionalmente a las coaliciones mencionadas, en Latinoamérica se muestra una vertiente de coalición pactada para poner frente a una crisis institucional como la del “Pacto por México”, cuyos objetivos incluían modificaciones constitucionales y legislativas y la previsión de algunas pautas para las políticas gubernamentales. Como Usted recuerda, los firmantes del acuerdo reconocieron que ninguna fuerza política puede gobernar en solitario, por lo que era indispensable acordar mediante el diálogo y la negociación, que todas las fuerzas políticas se corresponsabilizaran de la conducción y retos del país, a efecto de lograr gobernabilidad, ampliando así su sistema democrático.

Valadés afirma que en todas las coaliciones hay un actor que convoca a los demás, denominado coaligante; que una vez integrada la coalición, todos son coaligados, aunque es el coaligante el que encabeza el gobierno, pero también a quien corresponde el mayor esfuerzo por mantenerla. Ahora bien, en un sistema presidencial el ejecutivo tiene un amplio margen de operación para optar por una coalición permanente o por negociar caso por caso las designaciones, cuando dependan de la ratificación del Congreso, así como las decisiones presupuestarias y legislativas que hagan viable el programa de su gobierno. Si se inclina por la coalición, se podría traducir en un mayor espacio para gobernar.

En una de sus conclusiones, quizá la más importante, el autor señala con acierto que la coalición puede ser un requisito para fortalecer la gobernabilidad democrática del presidencialismo moderno y podría ayudar a inhibir desbordamientos y excesos en el ejercicio del poder. El ensayo contiene mucha información valiosa y oportuna. Hay que tenerlo a la mano. Seguiremos comentándolo.

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